Pobreza y desigualdad

De acuerdo con los datos del DANE para el año 2016 se reportó que la población de Ibagué por debajo de la línea de pobreza monetaria representa el 17,3%, lo que indica una diminución de 0,2 puntos con respecto al 2015. Por su parte la pobreza extrema se situó en 2,4%, 0,2 menos que la registrada en el año anterior.

Al comparar la pobreza monetaria de Ibagué se observa que desde el año 2008 hasta el 2016es siempre mayor al promedio de las ciudades de la Red Colombiana de Ciudades Cómo Vamos e inferior al promedio nacional. Lo contrario sucede con la pobreza extrema, que desde el año 2009 hasta el 2016 se ubica por debajo del promedio de las Ciudades Como Vamos y del nacional.

En cuanto a la desigualdad, el coeficiente de Gini para el 2016 fue de 0,43, levemente inferior al registrado en el año 2015. Además, la ciudad ocupa el cuarto puesto dentro de las 13 Ciudades Como Vamos, después de Bucaramanga (0,39) Pereira (0,411), y Cúcuta (0,427). La ciudad con mayor índice de Gini fue Bogotá con 0,499.

Sin embargo, los ibaguereños a 2016 devengaron en promedio $718.903, ocupando el sexto puesto entre las ciudades con mayor ingreso medio. Bogotá fue la ciudad donde en promedio más devengaron sus habitantes con $1.052.592 mensuales, seguida por Medellín y Manizales con $927.744 y $859.814 respectivamente. Cúcuta registra el menor ingreso medio ($491.389).

Línea de pobreza extrema

Ahora bien, en Colombia, el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) mide la pobreza fijando una línea de ingresos mínima mensual devengada por una persona, así pues, para el 2014 la línea de PM fue de $211.638 y la de PE de $94.103, limite que ascendió en el año 2016 a $241.673 y $114.692 respectivamente. De acuerdo con lo anterior,Colombiaen el año 2014 exhibía una tasa PMde 28,5%,superior al promedio de América Latina y de 8,1% en relación con la PE(DANE, 2017). Para el año 2016 ambas tasas varían, la primerasituándose en 28% y la segunda en 8,5%.

Para la ciudad de Ibagué la pobreza monetaria muestra una disminución durante el periodo 2008-2014, coincidiendo con la tendencia nacional y las 13 ciudades y áreas metropolitanas[1], sin embargo se observa que empieza a aumentar hasta ubicarse en 17,3% para el 2016 (gráfica 1). Así mismo, cabe resaltar que en Ibagué durante todo el tiempo analizado estaes superior al promedio de las 13 ciudades y áreas metropolitanas.

[1]Las 13 ciudades y A.M. son Barranquilla AM, Bogotá, Bucaramanga AM, Cali AM, Cartagena, Cúcuta AM, Ibagué, Manizales AM, Medellín AM, Montería, Pasto, Pereira AM y Villavicencio.

En relación a la PE se evidencia una tendencia decreciente en todos los niveles para el periodo 2008-2015 y a partir del 2009 se sitúa por debajo del promedio de las 13 ciudades. Es importante resaltar que para el 2016 mientras en Colombia y en las 13 ciudades la PE aumenta en Ibagué disminuye.

Como se anotó más arriba, existe una relación inversamente proporcional entre pobreza y crecimiento económico, este último a menudo aproximado medianteel producto interno bruto (PIB), en este sentido la gráfica 4 evidencia que entre los años 2008 y 2016 el crecimiento del PIB nacional, aunque positivo fue levemente decreciente, lo que atenuó la reducción de la pobreza en Ibagué. De esta manera, durante doce años el crecimiento promedio del PIB fue de 4% lo que significó una reducción de 1,7% en la PM y 0,5 en la PE.

En relación a la PE se evidencia una tendencia decreciente en todos los niveles para el periodo 2008-2015 y a partir del 2009 se sitúa por debajo del promedio de las 13 ciudades. Es importante resaltar que para el 2016 mientras en Colombia y en las 13 ciudades la PE aumenta en Ibagué disminuye

En la gráfica  se puede ver que la pobreza monetaria como la extrema están estrechamente relacionadas, aunque la primera exhibe una mayor pendiente que la segunda, lo cual significa que desciende a un ritmo mayor. Un aspecto a resaltar es que durante nueve años ambas disminuyen en la ciudad, la primera transitandode 32,6% a 17,3% y la segunda de 7,3% a 2,4% para los años 2008 y 2016 respectivamente.

En términos absolutos,para el 2016,de los558.805 habitantes de la ciudad 96.673 fueron catalogados como pobres y 13.411como pobres extremos. En contraste con el año 2015, 193 personas salieron de la PM y 980 de la PE teniendo en cuenta que la población total se incrementó en 5.281 personas.

Desigualdad

Las desigualdades económicas están creciendo desde 1980 en la mayoría de los países del hemisferio, por lo que la distribución del ingreso es cada vez más desigual (NAYYAR, 2014), así (NAYYAR, 2014) cita a (Palma, 2011)quien menciona que “la parte de la renta nacional correspondiente al 50% más pobre de la población se ha contraído en casi todos los países” y a (Atkinson, Piketty, & Saez, 2010) quienes argumentan quela participación en la renta nacional del 1% o incluso el 0,1% más rico de la población está aumentando a gran velocidad.

Reflejo de ello es América Latina y el Caribe, pues durante el año 2005 el 10% más pobre de la población poseía 1,3% de los ingresos totales y el 10% más rico el 37,9%, mientras que para el 2014 los primeros redujeron su participación al 1,1%, los segundos la aumentaron a 41,7%(CEPAL, 2016). Además, como se observa en la gráfica 5,para este mismo año el 20% más pobre de la población sólo poseía el 4% del ingreso total frente al 20% más rico que ostentaba el 56% (Banco Mundial, 2014).

Otra medida que refuerza lo anterior es el coeficiente Gini que refleja el grado de concentración del ingreso, puesto que entre más alto sea, mayor es la desigualdad. La gráfica 6 muestra varias cosas. La primera es que para 2014 los países más desiguales de América Latina y el Caribe fueron Brasil, Honduras y Guatemala con un Gini entre 0,5344 y 0,585, seguidos por Colombia, México, Chile y Paraguay ubicados entre 0,4836 y 0,5343, y finalmente por Uruguay y Venezuela con un índice de concentración de ingresos entre 0,382 y 0,4327. Es importante destacar que el Gini promedio para toda la región fue de 0,491. La segunda es que no siempre los países más desiguales son los más pobres, ni viceversa, empero la baja desigualdad permite mejores condiciones para luchar contra la pobreza, como es el caso de Uruguay que se encuentra en el rango de países menos desiguales y a su vez muestra una de las menores tasas de PM (4,4%) y PE (0,8%).

Con respecto a la situación nacional, en 2016el país presentó un Gini de 0,517, mejorando con respecto al 2015 (0,522) y 2014 (0,538 por encima de la media de la región), muy lejos de países como Polonia que a 2014 presentaba un Gini de 0,321, o como Noruega, Sueciay Bélgica que a 2012 registraban 0,259, 0,273 y 0,276 respectivamente(Banco Mundial, 2014).

En la ciudad de Ibagué el coeficiente de Gini muestra una tendencia decreciente durante el tiempo comprendido entre el 2008 y el 2016, ubicándoseen todos los años por debajo del promedio de las 13 ciudades y A.M. También se tiene que el 2016 es el año donde se obtiene el Gini más bajo de toda la serie (0,43), en contraste con el 2010, año en que se genera la mayor concentración del ingreso con 0,495 puntos.

La gráfica  evidencia el puesto que ocupa la ciudad en materia de desigualdad en relación al promedio nacional y a las 13 ciudades como vamos para el 2016.Es importante anotar que ésta se ubica por debajo del promedio de las 13 ciudades (0,485) y del nacional (0,517). También, como se observa, Ibagué es la cuarta ciudad con menor índice de concentración de ingresos (0,43), después de Bucaramanga (0,399), Pereira (0,411) y Cúcuta (0,427), mejorando dos puestos en relación con el 2015, año en el que registraba 0,444, en tanto que los índices más elevados se evidencian en Bogotá (0,499), Medellíny Manizales (0,478).

La siguiente gráfica es importante pues compara el ingreso medio de los hogares frente a la inflación observada desde el 2011 al 2016. Se espera que la incidencia de la pobreza disminuya cuando la variación del ingreso medio de los hogares sea superior a la inflación y viceversa, cuando la inflación sea mayor a la variación del ingreso medio la pobreza se agudice, ello porque con el mismo nivel de ingreso los hogares ya no podrían adquirir los mismos bienes de consumo, entonces como en Ibagué el ingreso medio de los hogares presentó un crecimiento irregular y en algunas ocasiones fueinferior a la inflación, se propiciaron las condiciones para la reproducción de lapobreza monetaria(gráfica 9).Así, 2012, 2013 y 2014 fueron años donde se generaron las mejores condiciones para reducir la pobreza, en contraste con 2011, 2015 y 2016.

En términos absolutos, los ibaguereños a 2016 devengaron en promedio $718.903, ocupando el puesto 6 entre las ciudades con mayor ingreso medio. Bogotá fue la ciudad donde en promedio más devengaron sus habitantes con $1.052.592 mensuales, seguida por Medellín y Manizales con $927.744 y $859.814 respectivamente. Conviene anotar que Cúcuta registra el menor ingreso medio($491.389).

Pobreza, Desigualdad y Crecimiento Económico

En el anterior informe de Ibagué como vamos se partía de la hipótesis ampliamente aceptada de que a mayor crecimiento económico menor pobreza y desigualdad, no obstante ciertas excepciones como Chile y Argentina donde para determinados periodos de tiempo esta hipótesis no se cumplía(Ibagué Cómo Vamos , Informe De Calidad de Vida Ibagué 2015). Después de realizar una nueva revisión teórica surgió la necesidad de ahondar más está cuestión.

Lo primero a señalar, es que existe una relación directa entre el crecimiento del producto interno bruto (PIB) y la pobreza, como señala(Vázquez, 2014)el “ 70% de la variación de la pobreza en el corto plazo puede ser explicada por la tasa de crecimiento promedio y, de forma sorprendente, en el mediano y largo plazo explicaría un 97% de los cambios en la situación de los pobres”, pero no necesariamente existe esa misma relación entre crecimiento y desigualdad, por otro lado la disminución de la desigualdad sería condición necesaria para reducir la pobreza, puesto que “en la parte baja de la distribución del ingreso la reducción de la pobreza se explica más por los cambios en la distribución que por el crecimiento” (Vázquez, 2014).

Lo segundo es que existen diferentes maneras de concebir estas relaciones, por lo que en la práctica se han generado dos concepciones: el crecimiento “por goteo” y el crecimiento “pro pobre”. El crecimiento “por goteo” se entendía como aquel que redundaría automáticamente en la reducción de la pobreza, es decir, que al incentivar el aumento de la producción por la vía de los mecanismos de oferta, estosson, incentivos a la inversión privada, liberalización de los mercados, desregulación económica, disminución de costos laborales, etc., aumentarían los beneficios de las empresas por lo que éstas se verían motivadas a producir más y por tanto a generar mayores puestos de trabajo, ampliando los mercados y expandiendo el consumo, así se produciría un efecto “goteo” o “derrame”, pues cuando la alberca se llenara de riqueza esta se derramaría hacia los menos favorecidosgenerando un aumento del bienestar para la población en su conjunto. Sin embargo, muchas vecesel aumento de los beneficios no redunda en mayor empleo, pues crea una demanda de activos en lugar de bienes y servicios,ni tampoco en mayor inversión productiva, ya que éstos se transfieren al sector financiero o se convierten en rentas de la tierra y de los recursos naturales(NAYYAR, 2014), perpetuando el neolatifundio, la financiarización de la economía y la desigualdad de ingresos.

En vista de ello, en la última década ha surgido la visión del crecimiento denominada “pro pobre” que plantea el crecimiento no como un fin sino como un medio, esta se agrupa en dos variantes. La primera es la visión “pro pobreabsoluta” donde el aumento de la renta de la población pobre deriva en la disminución de la tasa de pobreza, es decir en el crecimiento promedio de las rentas de los individuos situados bajo la línea de pobreza. La segunda denominada “pro pobre relativa”, consiste en que el crecimiento promedio de los ingresos de las personas en situación de pobreza sea superior al crecimiento medio de los ingresos de toda la población, lo que significa una redistribución entre la población pobre y la no pobre (Antón Pérez, Carrera Troyano, Muños de Bustillo Llorente, & Rodriguez-Silveira, 2009).Aquí las medidas de política pública son: la inversión en el desarrollo humano, es decir en salud, educación, saneamiento básico, vivienda y protección social; la redistribución de los activos en el sector rural, la generación de empleo de calidad, el incentivo del consumo interno, el acceso al mercado de crédito, entre otras; todo lo cual significa mayor preponderancia del gasto público social en el presupuesto del estado a costa de otros gastos (Falconí & León G, 2002). Es decir, una combinación de política pública que favorezca la equidad, la disminución de la pobreza y el crecimiento.

Retos

La pobreza y la desigualdad no son problemas aislados que se puedan atacar solo desde lo local, es necesario tener en cuenta el contexto internacional y nacional. Por ejemplo, (NAYYAR, 2014) menciona que la crisis financiera del 2008 producida en Estados Unidos y Europa generó una reducción del comercio, la producción y el empleo, y que las políticas tendientes a amortiguar su impacto como el control de precios y el equilibrio presupuestal deterioraron la demanda agregada, lo que conllevó a su profundización, aumentando la pobreza y la desigualdad. Por ello propone una reorientación de las políticas macroeconómicas. Por ejemplo, a corto plazo y en tiempos de crisis éstas deben orientarse a la estabilidad de la producción y el empleo, sin descuidar los precios, y a mediano plazo y en tiempos normales, deben fomentar el crecimiento del empleo y no solo el control de la inflación y la eliminación de los desequilibrios presupuestales.

A nivel nacional es importante plantearse si el modelo de desarrollo contribuye al crecimiento económico y si lo hace preguntarse por su efectividad en la reducción de los flagelos aquí analizados. En Colombia se sabe que el plan de desarrollo 2010-2014 junto con su continuación 2014-2018 se enfocó en cinco locomotoras: minero-energética, vivienda, agricultura, infraestructura, e innovación, saber si la reducción de la pobreza y la desigualdad registrada durante el periodo 2008-2016 fue resultado de lo anterior,es materia de examen.

No obstante, conviene mencionar que en la mayoría de países latinoamericanos como Colombia, Venezuela, Ecuador, Brasil, México y Bolivia se ha incentivado el crecimiento económico vía extractivismo y exportación de materias primas, redistribuyendo las regalías a través de la asistencia a los sectores más pobres, por lo que cabe preguntarse hasta qué punto ello está acorde con la vida en el planeta y repercute en favor de los pobres y la eliminación de las desigualdades sociales. En otras palabras, el gran reto de las sociedades actuales es resolver la disyuntiva entre crecimiento y ambiente, pues el crecimiento no puede ser ilimitado en un planeta con recursos finitos, donde los efectos del cambio climático y el calentamiento global comienzan a sentirse, pero también es cierto que las personas deben poder vivir dignamente, esto es, vivir sin necesidades básicas insatisfechas. Al respecto existe la hipótesis de que con las condiciones actuales de producción y desarrollo tecnológico la riqueza generada en este siglo es suficiente para sacar de la pobreza a todos los habitantes del globo terrestre, sin embargo, como se mencionó atrás,está concentrada en muy pocas manos.

 

Por lo tanto, en un nivel más concreto,la acción política debe consistir en la activación de un proceso de inversiones que oriente los recursos públicos a la creación de un stock de capital – o posesión de activos- a disposición de los pobres para aumentar sus ingresos y acelerar su desarrollo, pues no necesariamente la vía más efectiva es la redistribución tributaria; al mejor acceso a la tierra de los propietarios rurales, a la redistribución de activos en el sector ruraly al acceso a la educación por parte de los trabajadores por cuenta propia; a la modernización de las instalaciones de agua y la infraestructura de riego; como también al mejor reparto del poder político (Vázquez, 2014); a la soberanía alimentaria; a la utilización de energías alternativas como la eólica y solar que no destruyen ni naturaleza ni la vida; y al fomento del consumo racional de los bienes producidos por el ser humano.

 

Informe de calidad de vida – Pobreza y desigualdad

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