Salud

 

No se requiere una reflexión profunda para sustentar el punto de vista según el cual el estado de salud general del conjunto de la población de una ciudad, tiene un impacto notable cobre el bienestar de esa población. Desde la perspectiva de la Calidad de Vida Relacionada con la salud (CVRS), se muestra que el análisis de la salud de una población debe contener un estudio médico-biológico, pero también un análisis del contexto social y económico en el cual se desarrolla, sostiene o transforma el perfil epidemiológico de un territorio (fernández, Fernández, & Cieza, 2010).

Por ello, en esta sección, se realiza un análisis del comportamiento de algunas variables que están relacionadas con la salud de los ibaguereños, especialmente en lo que tiene que ver con los principales problemas de salud pública que se presentan en la capital musical de Colombia. Este recorrido, incluye el estudio de la mortalidad infantil, el embarazo adolescente, la mortalidad materna, fecundidad, vacunación, las tasas de suicidio, la evolución del VIH-SIDA en la ciudad, así comolas principales enfermedades que causan decesos en Ibagué.

Al estudiar estas variables, se ha encontrado que en algunos casos las tendencias que se habían presentado hasta el año 2015 se mantuvieron; en otros casos, ciertos comportamientos de algunas variables empezaron a mostrar visos de cambio en su tendencia, lo cual puede resultar favorable. No obstante, los retos en materia de prevención del suicidio, del embarazo adolescente y de prevalencia en VIH se mantienen. Es importante que las autoridades refuercen las campañas encaminadas a reducir estos fenómenos de salud pública que limitan las posibilidades de los ibaguereños en términos de tener un mayor bienestar, lograr mayores niveles de productividad y mayores posibilidades de crear riqueza social. Un buen estado de salud es vital para el ejercicio de las capacidades y libertades.

  • Mortalidad infantil y materna

Uno de los primeros síntomas del comportamiento de la salud en un territorio, está relacionado con la tasa de mortalidad infantil: “Además de ser un indicador efectivo en describir las condiciones de mortalidad, la TMI es muy eficiente en capturar diferentes problemas de bienestar social y de desarrollo socioeconómico de cualquier población, que se asocia a las mejoras en capital físico (por ejemplo infraestructura y hospitales) y humano (como la educación de los padres) que debe hacer una sociedad por mejorar sus condiciones de vida.”(Urdinola, 2011, pág. 40). Por ello, resulta de vital importancia analizar qué ha sucedido con este importante indicador en los últimos años. En la gráfica XXX, se observa la evolución de esta variable para el periodo 2008-2016, tanto para el conjunto del país como para la ciudad musical de Colombia.

De la gráfica se desprenden dos ideas centrales. De un lado, la tendencia a la disminución de la mortalidad infantil en Colombia continúa, lo cual es evidencia de un importante avance a nivel nacional en esta materia. El aumento en el nivel de ingresos, la expansión de las capas medias de la población y el fortalecimiento de las políticas públicas en esta materia han generado estos resultados favorables.

De otro lado, desafortunadamente la tendencia para Ibagué sigue sin mostrar visos de claridad, pues en algunos años la tasa de mortalidad disminuye, pero en otros se han presentado incrementos. Por ejemplo, entres 2008 y 2009 la TMI aumentó al pasar de 9.41 a 10.14. No obstante, entre 2009 y 2011 disminuyó hasta ubicarse en 8.45, para nuevamente subir a 9.16 en 2012; sin embargo, vuelve a caer en 2013 para posteriormente elevarse a 11.17 –la más alta de todo el periodo estudiado- pero caer nuevamente a 6.70. Como se observa en la gráfica, en 2016 la TMI volvió a aumentar respecto al año 2015, al ubicarse en 7.78. como se puede observar, no existe una tendencia clara a la disminución, sino que en el caso de Ibagué la TMI continúa al vaivén de hechos fortuitos que la pueden hacer subir o bajar; esto podría indicar que la política local en esta materia sigue sin afectar de manera estructural esta variable. Es importante anotar que, de acuerdo con el Ministerio de Salud, “se estima que dos de cada tres defunciones son evitables con medidas eficaces en la atención del parto y durante la primera semana de vida”(Salud, 2016, pág. 65) No obstante lo anterior, es importante señalar que para todo el periodo de estudio, la tasa de mortalidad en Ibagué es inferior al promedio nacional.

  • Mortalidad infantil y materna

Uno de los primeros síntomas del comportamiento de la salud en un territorio, está relacionado con la tasa de mortalidad infantil: “Además de ser un indicador efectivo en describir las condiciones de mortalidad, la TMI es muy eficiente en capturar diferentes problemas de bienestar social y de desarrollo socioeconómico de cualquier población, que se asocia a las mejoras en capital físico (por ejemplo infraestructura y hospitales) y humano (como la educación de los padres) que debe hacer una sociedad por mejorar sus condiciones de vida.”(Urdinola, 2011, pág. 40). Por ello, resulta de vital importancia analizar qué ha sucedido con este importante indicador en los últimos años. En la gráfica XXX, se observa la evolución de esta variable para el periodo 2008-2016, tanto para el conjunto del país como para la ciudad musical de Colombia.

De la gráfica se desprenden dos ideas centrales. De un lado, la tendencia a la disminución de la mortalidad infantil en Colombia continúa, lo cual es evidencia de un importante avance a nivel nacional en esta materia. El aumento en el nivel de ingresos, la expansión de las capas medias de la población y el fortalecimiento de las políticas públicas en esta materia han generado estos resultados favorables.

De otro lado, desafortunadamente la tendencia para Ibagué sigue sin mostrar visos de claridad, pues en algunos años la tasa de mortalidad disminuye, pero en otros se han presentado incrementos. Por ejemplo, entres 2008 y 2009 la TMI aumentó al pasar de 9.41 a 10.14. No obstante, entre 2009 y 2011 disminuyó hasta ubicarse en 8.45, para nuevamente subir a 9.16 en 2012; sin embargo, vuelve a caer en 2013 para posteriormente elevarse a 11.17 –la más alta de todo el periodo estudiado- pero caer nuevamente a 6.70. Como se observa en la gráfica, en 2016 la TMI volvió a aumentar respecto al año 2015, al ubicarse en 7.78. como se puede observar, no existe una tendencia clara a la disminución, sino que en el caso de Ibagué la TMI continúa al vaivén de hechos fortuitos que la pueden hacer subir o bajar; esto podría indicar que la política local en esta materia sigue sin afectar de manera estructural esta variable. Es importante anotar que, de acuerdo con el Ministerio de Salud, “se estima que dos de cada tres defunciones son evitables con medidas eficaces en la atención del parto y durante la primera semana de vida”(Salud, 2016, pág. 65) No obstante lo anterior, es importante señalar que para todo el periodo de estudio, la tasa de mortalidad en Ibagué es inferior al promedio nacional.

Factores socioeconómicos asociados a la situación de la madre y debilidades en los esquemas de atención a los recién nacidos siguen siendo componentes principales de las dificultades de salud que tienen los neonatos. Lo anterior se observa en el comportamiento de la gráfica XXX, en la que se muestra la evolución del porcentaje de nacidos vivos con bajo peso al nacer, tanto en Colombia como en Ibagué. Aunque es positivo que, para el caso de la ciudad musical de Colombia, en todo el periodo estudiado, este porcentaje es inferior al promedio nacional, llama la atención que, nuevamente pareciera configurarse un escenario en el cuál la tendencia no resulta clara, pues mientras en el periodo 2010-2013 se presentaron reducciones en esta variable, en 2014 aumenta a 7.28%, para luego caer a 6.43% y nuevamente volver a subir en 2016 a 6.67%.

Infortunadamente, en el primer año de la nueva administración, no fue posible mantener la reducción que se había presentado en 2015, de modo que nuevamente el porcentaje de nacidos vivos con bajo peso al nacer volvió a incrementarse. Es importante utilizar todas las herramientas disponibles por parte de la administración municipal para que construir una clara tendencia a la disminución en la tendencia de esta variable, pues el bajo peso es reflejo de problemas nutricionales que a largo plazo pueden afectar negativamente el desarrollo físico y cognitivo de los niños y jóvenes, con las implicaciones que esto conlleva en su calidad de vida.

En el caso de la mortalidad materna, se siguen presentando variaciones abruptas. De la gráfica XXX se desprenden algunas ideas importantes: de un lado, en el plano nacional no es tan clara la tendencia a la disminución en esta variable. En efecto, mientras que entre 2008 y 2010 aumentó, al pasar de 60.5 a 72.4, a partir de allí se presenta una notable disminución en la mortalidad materna, hasta ubicarse en 57.8 en 2013. No obstante, para 2014 vuelve a subir y a partir de allí tiende a bajar hasta ubicarse en 68.9.

De otro lado, la tendencia para Ibagué es aún más errática, reflejando las dificultades del sistema público local para impactar de forma estructural aquellos factores que inciden en esta variable. Por ejemplo, se tienen picos muy altos en 2009 y 2014, con tasa de mortalidad materna de 76 y 78 respectivamente, a picos bajos en 2010 y 2013 con 25.8 y 26.1. Para 2016, la tasa de mortalidad infantil se ubicó en 26.8, lo cual representó una importante disminución respecto al año 2015, cuando se situó en 51.5, es decir, una reducción casi a la mitad. No obstante, dado el comportamiento históricamente errático de esta variable, no es posible aún pensar en que esto represente una disminución estructural en la tasa de mortalidad materna.

Es importante que la administración municipal realice esfuerzos para que se logre mantener en estos niveles o incluso reducir aún más la mortalidad materna, de modo que pueda configurarse una tendencia clara a la disminución y evitar que esta variable siga al ritmo de factores fortuitos que impactan hacia arriba o hacia abajo esta variable. Esto reviste especial importancia porque como lo señalan diversos estudios e informes, la mayoría de estas muertes son evitables y están relacionadas con factores socioeconómicos: “La ocurrencia de muertes maternas en algunas zonas del mundo refleja las inequidades en el acceso a los servicios de salud y subraya las diferencias entre ricos y pobres. Se considera que más de la mitad de las muertes maternas se producen en entornos frágiles y contextos de crisis humanitaria. Al igual que en muchos países, en Colombia hay grandes disparidades entre mujeres con ingresos altos y bajos, entre la población rural y la urbana y según su pertenencia étnica”(Salud, 2016, pág. 62)

  • Fecundidad

Además de lo anterior, resulta importante evaluar lo sucedido con la tasa de fecundidad en Ibagué. En la gráfica XXX se muestra la tasa de fecundidad en mujeres de 10 a 14 años por cada mil mujeres, para el periodo 2008-2016. Los resultados son interesantes. En primer lugar, es claro que en el ámbito nacional se ha logrado un avance importante pues desde 2014 se ha logrado configurar una tendencia clara a la disminución en la tasa: mientras que en 2014 habían 3.13 mujeres embarazadas de 10 a 14 años por cada mil mujeres en ese mismo rango de edad, en 2016 llegó a 2.64, lo cual refleja que los esfuerzos en política pública en esta materia han empezado a dar resultados.

En el caso de Ibagué, la tendencia es similar, lo cual representa una buena noticia. En efecto, también desde 2014 se muestra una tendencia a la disminución, pues mientras en este año la tasa de ubicó en 2.57, para 2016 cayó a 1.91; esta tasa en 2016 representa el segundo valor más bajo de todo el periodo de estudio. Además de ello, se muestra que el ritmo de disminución de la tasa de fecundidad en Ibagué fue más rápido que en el promedio nacional: mientras que en el nivel nacional la reducción fue de 15 puntos porcentuales, en Ibagué la reducción fue de 25.6%.

En el caso de las adolescentes de 15 a 19 años (gráfica XXX), se presenta una situación similar. Desde el año 2012 ha venido cayendo sistemáticamente la tasa de fecundidad, tanto a nivel nacional como en el caso de la ciudad musical de Colombia. Para el conjunto del país, en 2012 existían 72.59 mujeres de 15 a 19 años en condición de embarazo por cada mil mujeres en ese mismo rango etario; ya en 2016 esta tasa alcanzó una cota de 60.95, lo cual representa una reducción importante.

Para Ibagué, los resultados también son favorables. En 2012, la tasa alcanzó 69.54. En 2016 llegó a 57.5. Sin duda, este es un resultado que vale la pena destacar pues las consecuencias favorables de esta disminución se podrán observar en el futuro. Una disminución en esta tasa impacta favorablemente sobre la posibilidad de que muchas mujeres jóvenes puedan culminar sus estudios, construir un capital humano, acceder en mejores condiciones al mercado laboral y tomar de una forma más consciente la decisión de tener o no hijos, pero en condiciones que les permitan ofrecer una mejor calidad de vida para ellos y para sí mismas.

  • Vacunación

En materia de vacunación, se presentaron avances en materia de Antipolio, BCG, hepatitis B, Fiebre amarilla. De otro lado, se dieron algunas disminuciones en la vacunación para el caso de la DPT, la triple viral, la influenza tipo B, rotavirus y neumococo; aunque vale la pena destacar que la mayor parte de la cobertura en vacunación es superior al 90%

  • Suicidio: continúa la problemática

Desde diversos espacios, el programa Ibagué Cómo Vamosha llamado la atención acerca de la creciente problemática del suicidio en la capital musical de Colombia. No obstante, este flagelo sigue presentándose con bastante frecuencia en la ciudad. Infortunadamente, para 2016 continuó la tendencia creciente, como se observa en la gráfica XXX.

En efecto, en el periodo estudiado encontramos tres momentos: el primero, que va de 2009 a 2011, en el que el número de suicidios se mantuvo por debajo de treinta, con una media de 24. El segundo momento va de 2012 a 2015, periodo en el cual sube de forma abrupta el número de suicidios, ubicándose por encima de treinta y con una media de 32. El tercer periodo es el año 2016, en que el número de suicidios asciende a la cifra de 46, rompiendo todas las tendencias anteriores. Si comparamos el número de suicidios ocurridos en 2009 con los que se presentaron el último año, tenemos que estos se han duplicado en un lapso relativamente corto de tiempo.

Además, al analizar los intentos de suicidio, encontramos que mientras entre 2009 y 2012 no se presentaba una tendencia clara, a partir de 2013 la curva muestra una clara senda creciente, hasta ubicarse en 343 casos de intento de suicidio en 2016, es decir, el doble de los ocurridos durante el año 2009

En la gráfica se observa detalladamente la variación en los intentos de suicidios y en los casos consumados. Obsérvese que para 2016 se presenta un incremento de 44% en el número de suicidios y de 10% en los intentos, lo cual muestra que la problemática se ha venido agudizando en los últimos años.

Lo anterior se refleja también en la evolución de la tasa de suicidios. En efecto, mientras que en 2009 esta alcanzaba 4.41 casos por cada cien mil habitantes, para 2016 la tasa se duplica al llegar a 8.23 casos. De igual forma, una trayectoria similar es la que ha acompañado la evolución de los intentos de suicidio, que pasan de tener una tasa de 33.78 a 61.38.

Es importante que, a partir de estos resultados, la administración municipal, investigadores y demás organizaciones de la sociedad civil, evalúen el verdadero impacto de las medidas tomadas para combatir este problema de salud pública, pues en 2016 se vivió un nuevo quiebre de tendencia hacia arriba. Recuérdese que en años anteriores ha sido un año específico el que ha significado un aumento estructural en el número de casos de suicidio (en el año 2010 se quebró la tendencia al pasar de menos de 30 a más de 30 y en 2016 se pasó de tener más de 30 suicidios a más de cuarenta).

Revisar las estrategias, analizar más en detalle el perfil de los suicidas y el contexto en el que toman la decisión, publicitar con mayor fuerza los canales de asesoría psicológica destinados a combatir el problema, así como asignar mayores recursos para el desarrollo de una estrategia integral de prevención, son algunas de las tareas que están pendientes.

  • VIH-Sida

En materia de VIH, se presentan algunos avances en materia de incidencia, pero la tasa de prevalencia continúa su tendencia al alza. Recuérdese que la tasa de incidencia mide los nuevos casos de VIH ocurridos en un periodo de tiempo por cada cien mil habitantes, mientras que la tasa de prevalencia el total de casos acumulados con corte al periodo estudiado, por cada cien mil habitantes.

La gráfica  muestra que, en el caso de la tasa de prevalencia, esta ha evolucionado de forma creciente en todo el periodo de estudio, pasando de tener 91 personas con VIH por cada cien mil personas en Ibagué en el año 2010 a 200 personas con esta enfermedad; es decir, se ha duplicado el número de personas que padecen la enfermedad en seis años. No obstante, se han presentado unos pequeños avances en cuanto a la incidencia del VIH. La gráfica también muestra que, luego de la tendencia creciente de la incidencia registrada entre 2013 y 2015 cuando pasó de 18.8 casos nuevos a 31.4 casos, para 2016 se registró una leve disminución a 26.7 casos nuevos. No obstante, es de anotar que esta disminución no logra acercar la incidencia a los niveles registrado en 2010 y 2011, cuando los nuevos casos por cada cien mil habitantes estuvieron por debajo de 20. Aquí se encuentra, como en el caso del suicidio, una tarea pendiente para las autoridades competentes.

También es importante mostrar cómo ha venido creciendo el porcentaje de hombres que padecen la enfermedad. La gráfica pone en evidencia que mientras en 2010 el 69.69% del total de casos de VIH se concentraban en hombres, para 2016 sube a 72.79%. Esto muestra que los esfuerzos de las autoridades en el corto plazo deben concentrarse en la población masculina. Las prácticas sexuales irresponsables son más frecuentes en los hombres, de modo que las campañas de prevención podrían hacer énfasis en los jóvenes de sexo masculino.

Finalmente, se muestra la evolución de la tasa de mortalidad en Ibagué, teniendo en cuenta las principales enfermedades que quejan a los ciudadanos de la capital musical de Colombia. De la gráfica se desprenden algunas conclusiones preliminares.

En primer lugar, a pesar de que sigue siendo la principal causa de muerte por enfermedad, viene cediendo terreno la enfermedad isquémica del corazón. Desde el año 2014 la tasa de mortalidad por esta enfermedad ha caído, hasta ubicarse en 2016 en 113 casos por cada cien mil habitantes. La segunda enfermedad más frecuente en términos de generar defunciones es la asociada al surgimiento de tumores malignos, que pueden estar asociados a distintas formas de cáncer. En el último año, la tasa de muerte por esta causa aumentó a 121 casos por cada cien mil habitantes, configurando una tendencia al alza respecto al año 2015.

En segundo lugar, llama la atención que desde el año 2013 se presenta una tendencia creciente en la tasa de mortalidad asociada a las enfermedades cerebrovasculares, hasta ubicarse en 39 casos por cada cien mil habitantes. Es importante que las autoridades de salud lleven a cabo labores de prevención asociadas a la promoción de aquellas actividades físicas y de salud preventiva que pueden impactar favorablemente en la disminución de la mortalidad por esta enfermedad.

Igualmente, como se muestra, enfermedades como la diabetes mellitus, enfermedades hipertensivas, VIH, tuberculosis, tienen un menor peso en la estructura de las muertes por enfermedad en la ciudad de Ibagué.

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2009 – 2010

2012

2013